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Cada vez con más frecuencia, utilizamos nuestros teléfonos, tablets y portátiles para realizar gestiones online por su comodidad y rapidez.  Pero ello solemos utilizar nuestro propio plan de datos o las numerosas  redes wi-fi disponibles  en bares, restaurantes, aeropuertos. Esta facilidad de acceso es, sin duda, una gran ventaja, pero no valoramos los riesgos.

El uso de estas redes gratuitas puede poner en peligro nuestro dinero y el prestigio profesional de nuestra empresa.

¿Por qué nos usar WI-FI públicas?

Imaginemos que estando fuera de la oficina llega un pedido y decidimos tramitarlo a través de la wi-fi gratuita de la cafetería en la que estamos. A través de ella, enviamos el presupuesto al cliente, con lo que hemos resuelto el primer compromiso.

Al día siguiente recibimos un correo de ese cliente desde una cuenta personal aceptando el pedido y pidiendo que le mandemos la factura al nuevo porque tiene problemas con el del trabajo. Dado que es un cliente conocido, hacemos lo que nos pide y damos por cerrada la operación. Sin embargo, pasa el tiempo sin haber cobrado por lo que decides llamarlo. Te dice que recibió un correo tuyo avisándole de que tenías problemas con el otro. Y que habías abierto una nueva cuenta bancaria en la que tendría que ingresar el importe del pedido.

Sin salir de tu asombro te preguntas qué ha pasado en todo este embrollo porque nunca enviaste ese correo, ni cambiaste de cuenta bancaria.

La respuesta la tienes en la wi-fi de la cafetería. Al conectarte a una red pública, un ciberdelincuente puede acceder a los datos de tu correo y descubrir que tenías un pedido importante. Consiguió ver tu forma de comunicarte con él y engañarlo haciéndose pasar por ti. Con suerte lo has detectado a tiempo y tu cliente ha podido cancelar el pago del pedido y recuperar el dinero. Enhorabuena, pero el daño a tu imagen y reputación empresarial se ha visto dañado. Y eso puede suponer también mucho dinero.

Este delito es conocido como SCAM y sin dudarlo hay que denunciarlo a la Policía o a la Guardia Civil, que quizá puedan recuperar el dinero, pero llegados a este punto la pregunta es otra.

¿Cómo puedo evitar estas actuaciones delictivas?

Las soluciones están al alcance de nuestra mano con dos sencillos pasos:

  • No utilizar redes públicas hacer operaciones que puedan suponer un riesgo, tales como operar con el banco, leer el correo si hay información importante o datos a proteger.
  • Establecer una política de uso del correo empresarial, así como permanecer informado en materia de ciberseguridad en función del sector al que pertenezca tu negocio

Si deseas recibir asesoramiento sobre cómo crear esa política de uso del correo o recibir formación en materia de ciberseguridad ponte en contacto con Datawall donde recibirás asesoramiento profesional en ciberseguridad y protección de datos al servicio de tu negocio.